Sobre la categoría Título
En la historia de estas tipografías, las letras nacieron para llamar la atención, para gritar un poco, para hacerse ver y leer en medio del ruido. Y eso, de alguna forma, sigue siendo cierto. Pero hoy pasa algo más interesante: ya no solo buscan que las mires, sino que las entiendas —o incluso que las sientas. En ellas se nota la destreza del dibujo y la técnica tipográfica, sí, pero también aparecen ideas, emociones, historia, culturas e identidades. Cada trazo empieza a decir algo más que palabras.
Por eso esta categoría ha ido creciendo: deja de ser solo algo llamativo para convertirse en una forma de comunicación con más capas, con una dimensión extra. Las tipografías de título ya no solo destacan, también hablan. Y en muchos sentidos, se han vuelto una de las voces más claras de nuestro tiempo dentro del diseño tipográfico.
El trabajo de Maximiliano Rodolfo Sproviero, con su tipografía Feline –que lleva consigo un certificado de excelencia–, es la demostración de destreza en la forma de las letras, de expresión al máximo. Con su propia voz, Feline, es un recordatorio simple pero instantáneo de por qué amamos las letras.