Sobre la categoría Emergente
La categoría Emergente en Tipos Latinos funciona como un espacio para mostrar procesos tipográficos en desarrollo, donde no solo importa la resolución formal, sino también la relación entre investigación, contexto cultural y la intención conceptual. En esta décima edición reunió 36 proyectos, de los cuales 7 fueron seleccionados.
En este marco, tras la publicación de los resultados, dirigí mi atención al proyecto tipográfico “Ayora”, del ecuatoriano Santiago Calle Álvarez, desarrollado en un contexto educativo. Su propuesta parte de una premisa concreta: “no es un revival, sino una lectura y reinterpretación de las convenciones de estilo tipográfico inherentes al diseño del papel moneda”. Su punto de partida fue una indagación teórica sobre el “sucre ecuatoriano”, abordado no solo como objeto económico, sino como un soporte visual portador de memoria histórica y cultural, que contribuyó a la construcción de identidad nacional. Desde este referente visual, se identificaron y se reelaboraron convenciones tipográficas.
Adoptado en 1884 y vigente hasta el año 2000, el sucre da contexto a este análisis. Con la creación del Banco Central en 1927, que inicia operaciones en 1928 durante el gobierno de Isidro Ayora, el Estado asumió el control de la emisión. En ese contexto, el nombre “Ayora” remite tanto a este momento histórico como a su uso en la memoria popular para denominar monedas de un sucre, tal como documenta el Museo Numismático del Banco Central del Ecuador. La desaparición del sucre no solo implicó un cambio económico, sino también la pérdida de un sistema simbólico y de una materialidad visual propia. En este sentido, la tipografía “Ayora” retoma ese valor histórico desde una mirada contemporánea que vuelve visible aquello que dejó de circular.
Desde lo formal, “Ayora” se construye a partir de un contraste pronunciado y proporciones anchas que tienden a generar bloques compactos, especialmente en composiciones en mayúsculas, donde la mancha tipográfica se percibe estable. Las descendentes cortas y las ascendentes ligeramente superiores sostienen esa estructura, mientras que los remates en forma de cuña aportan un carácter distintivo sin volverse ornamentales. En las itálicas, la inclinación no se limita a un gesto mecánico, sino que introduce variaciones en los remates y en la modulación del trazo, donde la fluidez caligráfica es evidente, manteniendo coherencia con el sistema. La versión de texto retoma esta lógica y la ajusta hacia condiciones de lectura más exigentes, reduciendo el contraste y abriendo el ritmo, lo que permite sostener la legibilidad en tamaños menores sin perder identidad. En este sentido, “Ayora” se consolida como un sistema tipográfico coherente, donde cada decisión responde a una misma lógica formal, en diálogo con una práctica tipográfica situada que articula investigación, historia y memoria visual.